¿Te imaginas que te cae un cargamento de cigarros falsos que pesa casi tres toneladas? Pues eso fue justo lo que se armó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde las autoridades le pusieron el alto a un embarque que traía más de dos millones de cigarrillos apócrifos con destino a nuestro país.
Para que le entiendas rápido: “apócrifos” es la forma elegante de decir que son puro producto pirata, cigarros que copian marcas conocidas pero que no tienen ni el origen ni los controles que deberían tener los cigarros legales.
¿De dónde venía todo esto?
El cargamento salió desde Bangkok, Tailandia, y llegó hasta la terminal aérea de la CDMX con la idea de colarse al país sin levantar sospechas. Pero no contaban con que los filtros aduaneros están para eso: para detectar justo este tipo de movidas.
Fue gracias a los procesos normales de revisión —tanto documental como operativa— que el personal de aduanas se dio cuenta de que algo no cuadraba con ese embarque.
¿Quiénes le entraron al operativo?
Este no fue un jalón de un solo equipo. Para lograr el aseguramiento se coordinaron tres instancias: la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), la Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). O sea, un trabajo en conjunto entre distintas corporaciones federales.
¿Qué tanto era el cargamento?
Aquí los números para que te des una idea de la magnitud: hablamos de 138 cajas que en total pesaban alrededor de 2 mil 832 kilos, todas cargadas de cajetillas de cigarros de marcas que no eran las originales.
¿Por qué se les prendió el foco rojo?
De acuerdo con las autoridades, este tipo de aseguramientos surgen cuando se detectan “posibles inconsistencias documentales” en las operaciones de comercio exterior. Básicamente, cuando algo en el papeleo no coincide con lo que realmente trae el embarque, ahí es cuando entra la revisión especializada.
¿Y ahora qué sigue?
Por el momento, toda la mercancía quedó bajo resguardo de la autoridad aduanera. Mientras tanto, se están llevando a cabo los procedimientos técnicos y ministeriales necesarios para determinar cuál será la situación legal de este cargamento.
O sea que la historia todavía no termina: falta ver qué determinan las autoridades correspondientes sobre este intento de contrabando que, por fortuna, no llegó muy lejos.