Sigue impune Ocesa-Grupo Eco ante tragedia en AXE Ceremonia y ya alistan nuevos conciertos 馃槫

Publicado el 12 de abril de 2026, 15:56

A un año de la tragedia que marcó al festival AXE Ceremonia, el nombre de los responsables vuelve a surgir en la escena pública, pero no por avances en la justicia, sino por el anuncio de un nuevo proyecto: Campo Marte 2026.

El nuevo rostro de un viejo conocido

Con el pretexto del próximo Mundial, se presentó la iniciativa Campo Marte 2026, una serie de conciertos con artistas internacionales como The Avalanches, Claptone y Parcels. Sin embargo, la emoción de los fans se vio rápidamente empañada cuando usuarios en redes sociales revelaron que detrás de este evento se encuentra la agencia TSM, una subsidiaria de Grupo ECO.

Lo que nos hace recordar que el caso sigue sin avanzar como muchas personas esperaban. De acuerdo con lo señalado por familiares, colegas y personas cercanas a las víctimas, existen al menos 25 amparos interpuestos que han retrasado el inicio de la audiencia inicial, en la que están imputadas tres empresas y ocho personas.

Entre las empresas señaladas se encuentran Grupo ECO, a través de sus filiales La Agencia de los Socios y Obra Negra Producciones, así como Operadora Eclectic, perteneciente a Proyectos de Entretenimiento NLP.

A lo largo de este año, las exigencias se han mantenido claras: verdad, justicia, reparación del daño y garantías de no repetición. También se ha puesto sobre la mesa una discusión urgente sobre las condiciones laborales de quienes cubren este tipo de eventos, particularmente los fotoperiodistas.

Diversas voces han insistido en que no basta con una acreditación para trabajar en un festival de gran escala. Señalan la necesidad de condiciones dignas: seguridad social, contratos formales y salarios justos. “Tu acreditación no es tu paga” se ha convertido en una consigna que resume la precariedad que enfrenta este gremio.

A esto se suma un elemento que ha generado aún más molestia: pese a los señalamientos y al proceso legal en curso, las empresas involucradas ya estarían preparando —o buscando— la realización de nuevos eventos. Para muchas personas, esto resulta difícil de entender y ha sido visto como una señal de falta de sensibilidad ante lo ocurrido.

Mientras el proceso legal sigue en pausa, la sensación que queda es de incertidumbre e incredulidad. Un año después, con tantas preguntas sin respuesta y tantos obstáculos en el camino judicial, el caso parece estancado en un punto difícil de explicar.

En fin ver para creer.